Como muchos antes que yo, la primera vez que me tropecé con Florence Foster Jenkins fue al oír una de sus legendarias grabaciones. Eran muy divertidas y me dejaron intrigado – ¿quien era esta mujer, y cual es su historia?
La historia, según resultó, solo se puede recomponer a partir de pequeños pedazos de informaciónes. No existe ningún libro sobre esta excepcional mujer y no tenemos más que un puñado de artículos de revistas, algunas notas del lanzamiento del LP original y un par de entrevistas de su recital final. Tenía, según nos cuentan en una revista, “un viejo pero jovial actor por novio” y en otra información se dice que su acompañante Cosme “era joven y bastante alocado”.
Parece ser que mucha gente piensa que su pianista “Cosme McMoon” no era más que el pseudónimo de un respetado acompañante llamado Edwin McArthur. Esto es una leyenda urbana y no es en absoluto el caso. El Sr. McArthur tocó efectivamente para “Madam” en una ocasión, pero no dejaba de sonreírse cada vez que ella daba una nota en falso (lo que hacía en la mayoría de ellas). Por este motivo, Florence lo escondió tras un biombo oriental, para mantener sus gesticulaciones ocultas a su devoto público. Pero para poder seguir los esfuerzos vocales de Florence, Edwin debía hacer continuas piruetas para asomar su cabeza sobre el biombo cada 20 segundos – lo que causaba una histeria colectiva entre la gente “chic” asistente. Fue inmediatamente despedido, y Cosme McMoon fue su reemplazo. Recientemente se ha descubierto una corta entrevista de radio al Sr. McMoon y aunque ya no tan “joven”, sí que era “bastante alocado”. En internet corre el rumor de que en una vida posterior, abrió un burdel masculino. ¡Pero eso es otra obra distinta, yo creo!
En cuanto a Florence Foster Jenkins, lo más increíble que se descubre es que siempre la describen como “increíblemente feliz” y “enormemente popular”. ¿Cómo podía una mujer con tan poco talento estar tan llena de felicidad? Tiene algo que ver con vivir la vida como uno quiere, yo creo. Perseguir tus sueños y ser sordo a todas las críticas. Florence nunca oyó los abucheos ni las risas, sólo oía los aplausos.
“Glorious!” ha sido deliberadamente escrita en el estilo de los años cuarenta/cincuenta. Quería tratar de recrear esas comedias encantadoramente infantiles que el público tanto adoraba hace seis décadas, en la línea, tal vez, de Arsénico por compasión. El resultado es una obra que es intencionadamente “antigua”, pero pienso que esto es algo muy positivo. En estos tiempos no hay demasiadas comedias en las que para el final del Segundo Acto, no han muerto todos – o al menos están gravemente heridos, o se vuelven suicidas. Así que aquí tienen un intento de antídoto contra todo eso. No es político, ni moderno, ni lleva un gran mensaje social. Ha sido diseñado simplemente con la esperanza de entretener y hacer disfrutar.
Tal vez, como yo, empiecen por reírse de las proezas de la Señora Jenkins – ¡una mujer que sin duda tenía dos dedos de frente...! Sin embargo, un examen más detallado desvela una figura bastante digna de admiración y alguien de quien sencillamente se pueden llegar a enamorar. Desde el estreno de la obra en el West End en 2005, Florence ha sido interpretada (en más de una docena de idiomas) por actrices maravillosas, cada una de ellas saboreando su luchadora, extrovertida y única forma de vida. En sus manos (y sus muy castigadas gargantas) Florence sigue cantando – su popularidad es hoy más grande que nunca.
Espero que disfruten viendo su sorprendente historia desvelada sobre el escenario.
Recuerden – es todo verdad…
Peter Quiler |